Con solo dos años desde su apertura, es uno de los más nombrados de Madrid y no por inercia: aquí se viene a bajar revoluciones, descubrir nuevos sabores y alargar la copa. Para acompañar sus vinos naturales, platos clásicos con guiños viajeros y acento argentino, un picoteo fresco y pensado para compartir. Tienen un calendario inquieto con eventos que anuncian cada semana: duelos de botellas, catas astrológicas, charlas filosóficas o noches de tapas temáticas que completan la experiencia.